Artículos - La Fe, factor importante en el cambio de personas y organizaciones

La Fe, factor importante en el cambio de personas y organizaciones.


Por Eduardo Olivares Pérez



Provoca cierta sorpresa en algunos que un gurú del management del calibre de Gary Hamel, reconocido, respetado y laureado académico, quien escribe para el Harvard Business Review y es autor de varios libros, en su obra intitulada "El Futuro de la Administración" (2008), resume que una empresa preparada para el futuro, a manera de ADN debe inyectar en sus procesos y prácticas gerenciales los siguientes aspectos: Vida (Diversidad), Mercados (Flexibilidad), Democracia (Activismo), Fe (Significado), Ciudades (Casualidad). A pesar que diversas voces han vaticinado reiteradamente desde hace cierto tiempo la desaparición de la fe religiosa conforme avanza el conocimiento científico, la fe sigue siendo un elemento fundamental en las sociedades tanto en lo individual como en lo colectivo.

art10Existen sin duda entornos y contextos donde la religiosidad se da de manera más natural y aceptada que en otros. Lo cierto es que los postulados del ya desaparecido doctor Viktor Frank (1997) en su obra "El Hombre en busca de sentido último", siguen totalmente vigentes: en la mayoría de las personas existe intrínseca e inherentemente una búsqueda de sentido y de propósito relacionado a un plano religioso-espiritual que tiene que ver con el concepto de Dios..

El pensar que la ciencia un día llegue a hacer desaparecer a la fe es una falacia, porque supone equivocadamente que la fe religiosa surge y opera de preceptos místicos, supersticiosos, y de una lectura distorsionada de la realidad que nos rodea. Algunos piensan que al avanzar la ciencia y el conocimiento, se desplaza y erradica la ignorancia y de paso todo lo relacionado a la fe considerada un asunto no racional, refiriéndonos en este caso a la fe religiosa que tiene que ver con el concepto de Dios, no al sincretismo religioso ni ritualismos o religiosidad que se alejan de este enfoque primario.

Lo que muchos han perdido de vista es que la fe religiosa no depende ni busca el qué, el cómo, el cuándo, en la lectura de la realidad y en los fenómenos naturales, más bien se preocupa y ocupa en el porqué de la existencia. Aunque en el plano de la ciencia algunos podrían afirmar que es extremadamente difícil dar respuesta al cuestionamiento del porqué, y que es bastante complicado profundizar sobre este tema, lo cierto es que la mayoría de seres humanos sigue y seguirá buscando sentido y significado a su existencia.

es El asunto lleva hasta la disyuntiva de tener que elegir nuestro origen entre dos opciones: o creemos –y eso paradójicamente tiene que ver con fe - que los seres humanos somos producto de un accidente -en cuyo caso no habría propósito existencial-, o bien asumimos que fuimos creados por un Dios inteligente y con un plan en mente. En el primer caso habría poco por hacer, dado que seríamos solo sofisticadas y evolucionadas amibas ocupadas en una lucha donde procurarían prevalecer los más fuertes o sagaces.

En el segundo caso, el interés versa en buscar y encontrar respuesta a los cuestionamientos existenciales:: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde Voy? ¿Por qué estoy aquí? ¿Cuál es el sentido de mi vida? Todo apunta que los seres humanos siempre buscaremos un sentido de propósito que haga que valga la pena nuestro actuar, vivir e inclusive morir.

La historia de la humanidad nos muestra infinidad de casos en los cuales personas que abrazaron la fe fueron ejemplo por sus cualidades y desempeño en beneficio de otros, habiendo hombres de ciencia con firmes convicciones de fe como Isaac Newton, y hombres religiosos que dejaron su huella en la ciencia como Thomas Bayes autor del famoso teorema matemático que lleva su nombre, por mencionar solo unos casos. Hay estudios serios que confirman que la fe, la oración, las disciplinas espirituales son de mucho bien en lo físico, mental y emocional, y favorecen la resiliencia –capacidad de sobreponerse y superar las adversidades-.

Las respuestas a los cuestionamientos existenciales que encuentran en la fe religiosa los creyentes particularmente en el cristianismo por su mensaje de amor, perdón, bondad, servicio, esperanza-, han ayudado y transformado a millones de personas a lo largo de los siglos. Las personas que abrazan la fe religiosa, han encontrado en ese propósito divino la fortaleza y convicción para experimentar y superar infortunios, la capacidad para ver más allá del presente mediante una visión de un futuro mejor, y la inspiración para emprender y lograr cosas extraordinarias.

art10En las personas y en las organizaciones, especialmente en tiempos de incertidumbre, turbulencia, es importante tener un sentido de propósito, de destino, que guie hacia adelante como faro en la inmensidad del océano, o como una brújula que marque inmutablemente el norte y el rumbo a pesar que todo alrededor nuestro se mueva. Sin una ayuda de este tipo –sentido, significado, visión de futuro-, estaríamos condenados a quedar a la deriva personas y organizaciones.

Hamel y otros gurús del management tienen claro que para que las organizaciones cambien, es indispensable que las personas cambien. Todos los seres humanos cambian cuando les interesa hacerlo, esto aplica inclusive a los rutinarios, apáticos e indiferentes, todos son capaces de cambiar siempre y cuando encuentren algo que los motive y apremie. Por supuesto, no es del todo sencillo encontrar algo que motive, mueva, inspire, a crecer, renovarnos, mejorar, sobre todo cuando esto demanda esfuerzo, disciplina e inclusive sacrificio.

Ken Blanchard (2006) en su libro "Un Líder como Jesús" señala que una persona puede transformarse en su actuar y desempeño por tres razones: por una experiencia de cercanía con la muerte, mediante un despertar espiritual–un encuentro con Dios-, o tener modelos, ejemplos, dignos de imitar. Por ello es que la fe se puede convertir en un catalizador para la transformación de personas y organizaciones, al brindar respuesta a los cuestionamientos existenciales y detonar con esto nuevas actitudes y conductas.

Refiriéndonos a las empresas donde trabajamos, debemos preguntarnos; ¿es nuestro trabajo únicamente el medio para ganar un salario y subsistir?, o ¿hay algo más importante y trascendente en lo que hacemos o deberíamos hacer? Tomando el ejemplo de una empresa de energía eléctrica, la perspectiva convencional diría que se encarga de suministrar energía, kilowatts horas, a sus clientes, sin embargo clarificando su verdadero propósito –superior- es proveer calidad de vida, confort, progreso y desarrollo a personas, familias, y sociedad, lo cual es mucho más inspirador que unas transacciones comerciales a secas.

esCuando en una organización todos los que colaboran en ella llegan a tener claro cuál es el propósito superior de la misma, esto se convierte en motor, motivación, inspiración, para un desempeño excepcional. Hay por supuesto quienes creen que solo el dinero es motivación en las empresas, lo cual es equivocado y riesgoso, porque cuando la codicia prevalece sobre ideales superiores y nobles, lleva a actos deshonestos y reprobables desde el punto de vista ético y moral.

Como personas y organizaciones, debemos preguntarnos y respondernos; ¿Cuál es la huella que deseamos dejar en nuestro paso por el mundo?, ¿Qué ideales, objetivos y metas justificarían hacer esfuerzos, sacrificios, en lo personal y colectivo?, ¿Cómo queremos ser recordados?

Concluyendo, sorprendentemente y a pesar de cierto escepticismo y agnosticismo hoy en día, la fe aun mueve montañas. La fe genuina incluirá invariablemente un sentido de propósito, significado, ayudándonos a clarificar un fin superior en lo que hacemos –por lo general tiene que ver con servir-, constituyéndose en una fuente de inspiración y fortaleza. La ciencia es y será de mucha ayuda a la humanidad, pero jamás podrá desplazar ni sustituir a la fe.



Comentarios sobre el Artículo

Emanuel López Goytia dice:

16 de noviembre de 2013

Hola Ingeniero, me pareció sumamente interesante el concepto que describe en este artí­culo, y es por eso que en las empresas hay mucha apatí­a, envidia por que anteponen sus gustos y no se h encontrado el verdadero propósito de la vida. Un saludo




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